| Pastores
reiteran el valor sagrado de la vida humana desde su fecundación
hasta su muerte natural tras la Asamblea Plenaria.
En
su mensaje conclusivo, dado a conocer el martes 28 de abril,
los obispos abordan diversos temas de interés público
a la luz de Cristo resucitado, victoria que ilumina “las
horas más sombrías del ser humano y de la sociedad”,
justamente porque lo que Dios quiere es dar vida, y vida en
abundancia. Es esta vida que la Iglesia quiere servir, “acompañando
a los hijos e hijas de Chile en sus gozos y alegrías,
pero también en sus dolores y aflicciones”.
El
servicio y promoción de la vida
Los
pastores reiteran el valor sagrado de la vida humana desde
su fecundación hasta su muerte natural, por ser ella
un don de Dios y estar destinada a la felicidad y la paz de
hombres y mujeres. “Para ello nos creó y nos
redimió: para hacernos partícipes de la vida
eterna”, agregan. Por eso que “no hay desarrollo
si éste se alcanza a costa de vidas humanas”.
Acerca del llamado “aborto terapéutico”
insisten que la Iglesia se opone a toda intervención
que busque eliminar la vida ya fecundada, por que no quieren
que esta injusticia, que es contra el niño en gestación
y contra la madre, “herida en su conciencia y en sus
sentimientos”, se convierta en ley.
Los
obispos resaltan que la vida de Cristo también ilumina
las conmemoraciones del Bi-centenario de Chile. Añaden
que la patria no puede renunciar a los grandes valores sobre
los cuales se ha construido: “la centralidad de la familia,
fundada en el matrimonio; la dignidad de toda vida humana;
la solidaridad con los pobres; el derecho y deber de los padres
de educar a sus hijos; la libertad religiosa, y otros valores
que la Iglesia declara irrenunciables”.
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