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SANTIAGO, 02 Jul. 09.- El Arzobispo de Santiago,
Cardenal Francisco Javier Errázuriz, advirtió
que de aprobarse el mal llamado aborto terapéutico
y permitirse la distribución gratuita de la píldora
del día siguiente, el perjudicado será Chile
porque se perdería el respeto incondicional
a la vida con sus consecuentes miles de víctimas,
tanto madres como hijos.
En una extensa entrevista con el diario
La Segunda, el Purpurado se refirió al deseo del Gobierno
de distribuir gratuitamente la píldora del día
siguiente, pese a que tres instituciones del Estado se oponen;
así como a la posibilidad de que algunos candidatos
se muestren a favor del aborto terapéutico.
El Arzobispo reafirmó que la Iglesia
defiende la vida y por tanto es contraria al aborto. Destacó
que a pesar que en otros países el aborto ha ido avanzando,
la mayoría de chilenos está a favor
de la vida.
El Cardenal Errázuriz advirtió
que es contradictorio hablar de un "aborto terapéutico"
porque "jamás el hecho de matar es terapéutico".
Sobre los casos en que se dice que es necesario matar al niño
que está en el vientre para salvar a la madre, indicó
que "los médicos que he consultado me dicen que,
con los avances científicos, esa alternativa
(de decidir) entre la vida de la madre y la vida del niño
en su seno, ya no se da".
"La aprobación de un aborto
mal llamado terapéutico, además de despenalizar
en ciertos casos el homicidio, termina siendo una puerta ampliamente
abierta a todas las motivaciones posibles", expresó.
El Cardenal también se manifestó
contrario al aborto eugenésico porque no se puede discriminar
como si una vida humana fuese más valiosa que la otra.
Recordó que "todas fueron creadas a imagen y semejanza
de Dios" y por ello son sagradas.
"La discriminación en este
campo la ha esgrimido un gran número de dictaduras
contra sus adversarios. Pensemos con horror en el antisemitismo
de Adolfo Hitler, y en la eliminación de enemigos políticos
también en nuestra patria", indicó.
Píldora del día siguiente
Con respecto a la píldora del día
siguiente, el Arzobispo de Santiago expresó su extrañeza
por el apuro gubernamental de distribuir masivamente dicho
fármaco. Recordó que ya tres instituciones del
Estado, como la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Constitucional
y la Contraloría General de la República, se
han opuesto a que se distribuya la píldora.
Pese a ello, "miembros de los otros
poderes del Estado y otros políticos, en lugar de respetar
estos juicios, alzan su voz contra tres instituciones del
Estado de Derecho que son esenciales a él, y cuya probidad
no podemos poner en duda. Atacarlas es debilitar gravemente
al Estado".
El Cardenal Errázuriz pidió
serenidad porque se trata de un tema delicado, ya que el problema
de fondo es si la píldora del día siguiente
es abortiva o no. Advirtió que en "algunas instrucciones
que han acompañado su venta en Europa, se ha afirmado
expresamente que uno de sus efectos puede ser el aborto".
El Purpurado recordó que quienes
promueven este fármaco dicen que no es abortivo gracias
a la alteración del concepto "embarazo"
en la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Indicó que aunque es claro que el
embarazo comienza con la concepción, ahora, según
la nueva definición de la OMS, "el embarazo comenzaría
varios días después, con la anidación
del óvulo fecundado en el útero. Al aborto lo
llaman desde entonces 'interrupción del embarazo'".
"Por eso, según la nueva definición
de embarazo, sólo habría aborto a partir de
la anidación del embrión en el útero.
La eliminación de embriones entre la fecundación
y la anidación, según la nueva definición
no sería un aborto, sino una mera 'intercepción'.
Por este motivo hay quienes afirman categóricamente
que la píldora no es abortiva (sino sólo 'interceptiva')",
explicó.
El Arzobispo de Santiago reconoció
que a lo largo de la historia la Iglesia ha perdido muchas
veces en las causas de la defensa a la vida, como cuando ha
llamado a detener las guerras, la violencia, las detenciones
arbitrarias y cuando ha pedido "clemencia para los condenados"
a muerte; sin embargo, "no por eso va a optar por no
defender la vida humana". "Sólo años
después se reconoce la trascendencia y la nobleza
de estas causas que la Iglesia defiende", manifestó.
Fuente:
ACI Prensa
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